¿Quién descubrió las 12 notas musicales?

Guido de Arezzo es uno de los músicos que dieron forma y estructura a la música.

El origen de las notas musicales –Do-Re-Mi-Fa-Sol-La-Si-, como se conocen hoy en día, se debe a Don Guido D’Arezzo, monje benedictino, teórico de la música y figura central en la música medieval.

El origen del nombre de Notas Musicales

Música, música, escuchamos música, tocamos música, respiramos música, esa sucesión de acordes, de notas, A,G,E … pero … ¿alguna vez te has preguntado de dónde viene el nombre de las notas?

He aquí una historia muy corta, así que viajemos en el tiempo al siglo X, donde un monje benedictino llamado Guido d’Arezzo fue quien -según la historia- dio su nombre a las notas musicales.

Evolución de las notas musicales

Hacia 1200, Franco de Colonia (también llamado Franco Teutonico) añadió al ritmo, al tempo musical, la notación alusiva de la que hablaba en su libro Arte de medir música.

Las contribuciones de Guido da Arezzo

El desarrollo de las 12 notas musicales se debe en gran parte al monje benedictino italiano Guido da Arezzo, que vivió entre los siglos XI y XII . Fue uno de los primeros teóricos de la música y fue el responsable de introducir las cuatro notas adicionales (ut, re, mi y fa) a la escala musical, así como la introducción de la notación musical. La nueva escala musical de 12 notas se conoce como escala cromática.

Guido también desarrolló la «mano guidoniana», una herramienta que permite a los alumnos aprender notas musicales con los dedos. Este instrumento se ha convertido en uno de los métodos más populares para enseñar teoría musical a principiantes.

D’Arezzo tomó las primeras letras de cada línea Ut, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si.

Inicialmente la nota do se llamaba Ut (hoy se usa solo en alemán y en partituras de canto gregoriano) hasta que en el siglo XVIII el nombre Ut se cambió por Do (por Dominus o Lord, aunque algunas fuentes sugieren que era del cantante italiano Giovanni Battista Doni). La razón principal de este cambio fue que el uso de una sílaba terminada en vocal ayudó a que se cantara mejor. D’Arezzo no quiso nombrar la séptima nota, siguiendo la tradición que consideraba al B como un tono diabólico (se llamaba diabolus in musica). Será alrededor del siglo XVI cuando se agregue la nota musical Si, derivada de las primeras letras de San Juan (Sancte Ioannes), también en este proceso se agregó una quinta línea a las cuatro que se usaban para escribir música, llegando al modo en el que hoy lo conocemos, llamado pentagrama. Tras las reformas y cambios realizados en este siglo XVI, las notas pasaron a ser las que conocemos hoy: Do, Re, Mi, Fa, Sol, La y Si.

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