¿Qué caracteriza la música mexicana?

La música mexicana es muy diversa y rica, y se caracteriza por una combinación de influencias indígenas, españolas e africanas.

Una de las formas más populares de música mexicana es la ranchera, un género tradicional de música folclórica mexicana, que se caracteriza por su letra romántica y melodías melancólicas.

El mariachi es otra forma popular de música mexicana, un conjunto tradicional de música folclórica compuesto por violín, guitarrón, vihuela y guitarra. Es común en eventos sociales y ceremonias.

La música indígena también es una parte importante de la música mexicana, con una gran variedad de estilos y géneros entre las diferentes culturas indígenas del país.

La música popular mexicana también ha sido influenciada por la música cumbia, por la salsa, por el bolero y por la música tropical.

En general, la música mexicana es conocida por su ritmo pegajoso, letras románticas y melodías melancólicas, y por su capacidad para reflejar la cultura y las tradiciones del país.

 

La música mexicana hoy

Durante las últimas tres décadas, la música en México ha tenido evoluciones importantes tanto en tanto de música clásica como de vanguardia, así como una destacada presencia en el escenario mundial de la música popular y el rock. En los últimos años, el rescate, defensa, difusión y enseñanza de la música regional ha resurgido con mucha fuerza de la mano de mexicanos preocupados por mantener viva nuestra cultura y tradiciones.

La transición: 1870-1910

Según la versión histórica tradicional, hay dos Méxicos: el anterior a la Revolución y el que nació de ella. Pero algunos estudios históricos recientes muestran que, en varios aspectos, un nuevo país comenzaba a surgir antes del conflicto armado de 1910. El largo período histórico de más de tres décadas dominado por Porfirio Díaz fue, a pesar de sus conflictos y desaciertos, una etapa de crisis económica. , desarrollo social y cultural que sentó las bases para el surgimiento de un México moderno, vinculado a otros países europeos y americanos. Esta apertura internacional fue la base de un desarrollo cultural y musical que se nutrió de las nuevas tendencias cosmopolitas y comenzó a superar la inercia del estancamiento.

Hay varios indicios históricos que demuestran que la música de concierto empezó a cambiar a partir de 1870. Si bien las tertulias y los salones románticos continuaron siendo ambientes propicios para la música íntima, y ​​el gusto social por la música escénica (ópera, zarzuela, opereta, etc.), se percibe un cambio paulatino en las tradiciones de composición, interpretación y difusión de la música. En el último cuarto del siglo XIX se consolidó la tradición pianística mexicana (una de las más antiguas de América), se desarrolló la producción orquestal y la música de cámara, se reincorporó la música folclórica y popular a la música profesional de concierto, y surgieron nuevas y más ambiciosas repertorios en forma y género (para trascender bailes y piezas cortas de salón). Los compositores se acercaron a la nueva estética europea para renovar sus idiomas (francés y alemán), y se inició o continuó la creación de una moderna infraestructura musical que luego se escucharía en teatros, music-halls, orquestas, escuelas de música, etc.

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